BENEFICIOS ANTE EL ENVEJECIMIENTO

Recientes estudios desvelan los beneficios del vino tinto contra el envejecimiento. Los pacientes que consumieron mosto redujeron los riesgos cardíacos

El vino tinto y el aceite de oliva son importantes fuentes de polifenoles antioxidantes, y presentan beneficios para la salud, no sólo como factores anti-envejecimiento, sino también como reductores de los marcadores de riesgo de enfermedad cardiovascular. Así lo expuso ayer en Zamora Miguel Angel Lasunción Ripa, jefe del servicio de Bioquímica del hospital Ramón y Cajal de Madrid, que intervino en el curso organizado por el Colegio de Médicos y la Fundación Científica Caja Rural. En concreto, el grupo de investigación del doctor Lasunción ha experimentado con la ingesta de mosto tinto (con las mismas características que el vino, pero sin Alcohol) entre un grupo de pacientes, que ha demostrado importantes beneficios en sus defensas antioxidantes así como en la reducción de otros marcadores de riesgo vascular, como el nivel de colesterol.
El trabajo de otro grupo de investigación sobre el aceite de oliva ha demostrado también beneficios similares. Estos compuestos reducen también el riesgo de padecer enfermedades degenerativas, como el Alzheimer, aunque todavía queda mucho por investigar para conocer exactamente qué tipo de alimentos presentan antioxidantes, de qué tipo y en qué cantidad. Los antioxidantes de los alimentos, sobre todo frutas y verduras son más efectivos que la ingesta artificial de compuestos como la vitamina C.

En la sesión de ayer intervino también el doctor Javier Tejada García, coordinador de la Unidad de Ictus del Hospital de León. «El sistema de unidades de ictus se debería extender a todos los hospitales de la región», reivindicó el doctor. Estas unidades suponen «una organización, un espacio y unas camas dentro del hospital coordinadas por neurólogos en las que se atienden a pacientes con ictus en su fase aguda, durante los tres o cuatro primeros días». Las unidades han demostrado su alta eficacia, ya que «disminuyen la mortalidad y la dependencia. Se deberían extender por todos los hospitales de capitales de provincia, que deberían contar con una unidad más o menos grande, pero sí un espacio dentro del hospital donde se asista y se atienda a los pacientes en la fase aguda del ictus».

El experto señaló que «lo fundamental es que los pacientes lleguen pronto al hospital, porque se dispone de un tratamiento farmacológico que se puede aplicar en las tres primeras horas, que rompe el coágulo y es eficaz en ese periodo». Para ello resulta básico el buen funcionamiento de la cadena entre ciudadanos, transporte y servicios de emergencias. «Tiene que existir un mayor conocimiento de los síntomas de la fase aguda de la enfermedad vascular para que los ciudadanos sean capaces de avisar pronto a las emergencias sanitarias y que se produzca el traslado del paciente».

El ictus es una enfermedad vascular del cerebro, una patología que está en las arterias, que consiste bien en un cierre del vaso, lo que produce una falta de riego, o bien en una rotura, que produce una hemorragia o derrame, como lo conoce la población. Es una enfermedad muy frecuente, de unos 150 casos por cien mil habitantes y año. Es la primera causa de muerte en la mujer la segunda en hombres y, la primera causa de discapacidad en ambos sexos.

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