COMO ELEGIR UN SACACORCHOS

Existen múltiples variedades de sacacorchos que podemos comprar. Algunas son de aire comprimido, con una operación de insuflar aire en la botella.
Es un artefacto fácil de usar que, sin embargo, es poco beneficioso para el vino. Otro es el de láminas, un sacacorchos rápido que exige gran destreza, y que permite reintroducir el corcho en la botella. El sistema de espiral sigue vigente y consiste en introducir la espiral mediante movimientos giratorios para después bajar las aletas que extraerán el tapón. Es un sistema bastante injuriado por los expertos porque la afilada espiral suele terminar desgarrando el corcho. Este es el más usado por los camareros eficaces. La más adecuada es la que tiene una longitud proporcional a la del anclaje y la más sofisticada corresponde al modelo denominado pulltaps, cuyo doble anclaje permite mantener la verticalidad del corcho hasta el final. Es práctico y económico y también el más usado tanto por los restauradores como por los aficionados al vino.

El modelo más rápido es el de abanico. Un sistema bastante recomendable para catas largas donde sea preciso abrir muchas botellas en poco tiempo. Se trata de un aparato complejo que necesita la reposición del husillo de carbono tras la extracción de determinado número de tapones y además es caro. Se sitúa en los primeros puestos por su rapidez y perfección.

¿Qué sacacorchos elegir?
El sacacorchos que más se ha estandarizado y se ha impuesto como el más práctico es el de la concepción más primitiva, aunque con ciertas evoluciones. Es un sistema de trinquete de acción continua cuya creación data de la mitad del siglo XIX comercializado actualmente como Screwpull (nombre de la marca). Un artefacto sin complicaciones cuyo éxito radica en la eficacia de un sistema avalado por los años y perfeccionado con una espiral de carbono bien afilada. No obstante, aún está por inventar el sacacorchos capaz de extraer los tapones en perfecto estado, sin ningún contratiempo.

Los coleccionistas, en cambio, buscan aquellos sacacorchos que en otro momento fueron pioneros en formas y en diseños y hoy día son auténticas rarezas. Con este principio se creó en 1974 la International Correspondence of Corksorw Addicts (ICCA)

LA ELECCIÓN DEL SACACORCHOS:
Existen numerosos modelos. No todos resultan funcionales. El buen sacacorchos debe tener espirales redondeadas y anchas para no cortar el corcho, en número suficiente, seis u ocho, con el fin de permitir también la extracción de los tapones largos.
EL SACACORCHOS SIMPLE (modelo en forma de T), de tracción manual, requiere un esfuerzo humano para cumplir su finalidad y su mayor inconveniente es que provoca la agitación del vino. No obstante, al hacer un vacío brusco en el gollete, provoca un ruido simpático y festivo.

EL SACACORCHOS DE PALANCA generalmente en forma de navaja, también llamado “navaja de sommelier” resulta uno de los más simples y eficaces.

EL SACACORCHOS CON JAULA se compone de un cilindro calado cuyos bordes se apoyan sobre el gollete, mientras que la “la cola del cerdo” se maniobra mediante un tornillo sin fin. Su utilización es particularmente fácil.

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