CUIDE SUS VINOS

1321885009433Seguro que uno de los grandes placeres de los amantes del vino es abrir una botella y poder disfrutar de un tesoro que han guardado por años. En la copa se dibujan los colores, aromas y sabores de un caldo que, a pesar del paso del tiempo, mantiene su carácter y que en muchos de los casos, ha mejorado.

Sin embargo, llegar de forma exitosa a ese escenario requiere cuidado y, sobre todo, dedicación. Armar una cava no significa realizar una gran inversión con el fin de conseguir aquellos pasillos subterráneos de las bodegas donde el aire fresco y la oscuridad se vuelven protectores y que, a veces, hasta parecen lúgubres.

Basta respetar ciertas condiciones que aunque no garantizan que el contenido esté intacto totalmente, alargan la vida de los vinos y permiten que al momento de retirar el corcho éstos se muestren en todo su esplendor.Varios son los factores que hay que controlar para que los vinos se mantengan en buen estado y pueda disfrutar de su color, aroma y sabor, así que ármese de accesorios que le facilitan esta tarea: termómetro e higrómetro.

I Temperatura Esencial es la temperatura del lugar que se ha destinado para la guarda de los caldos y que debe variar entre los 10° C y 12° C, puesto que por debajo de este rango las características organolépticas no se desarrollan al ritmo adecuado y sobre él, acorta la vida de los caldos. Sea cuál sea el clima del lugar dónde esté, esta temperatura debe respetarse como si fuera una ley aunque, por supuesto, depende de las preferencias del coleccionista. Si el termómetro marca los 12º C sus vinos se mantendrán por muchos años; si indica 21º C los vinos se conservan en buenas condiciones por lo menos 10 años. Guardar a 21º C implica la recomendación de beber los vinos antes de los diez años y un termómetro que se alza sobre esta misma temperatura, acelera el envejecimiento y permite una guarda de dos años como máximo, sobre todo en el caso de los blancos, dada la fragilidad de sus variedades. La efectividad de esta herramienta de medición es fundamentales para evitar los cambios bruscos de temperatura, uno de los grandes enemigos de los vinos. No obstante, hay alguno defectos identificables a simple vista que indican ciertos problemas como salidas de corcho, un efecto del exceso de calor que dilata los líquidos, precipita los tapones y avisa moderar la temperatura. En la contraparte, el exceso de frío genera residuos en la botella que, por lo general, son depósitos tartáricos.

II La Humedad La carencia o exceso de humedad también es el origen de algunos defectos que interrumpen la normal evolución de los caldos, por lo que un rango que oscile entre un 70% a un 75% de humedad se considera como ideal. Un porcentaje de humedad que se sitúe bajo el 40% puede deshidratar los corchos y permitir el paso del oxígeno al interior de la botella alterando la calidad del vino. Otra opción es mantener este nivel entre el 60% y el 70% de humedad, aunque debe estar atento a que no se registren grandes oscilaciones. Si es que nota que los corchos están resecos y que falta humedad en el ambiente puede tomar medidas sencillas como regar el piso de la cava o humedecer la sala para crear las condiciones necesarias para su guarda. Revisar las botellas cada cierto tiempo le permitirá descubrir, en el caso contrario, el exceso de humedad que se manifiesta en etiquetas despegadas o la aparición de hongos sobre el papel. En ese caso se recomienda aislar las botellas, en un lugar previamente preparado para ese fin, y sellar la zona donde se filtra la humedad.

III La Luz La imagen típica de esas cavas de película en la que se busca una botella en medio de la penumbra y algunas telarañas, no está alejada de la realidad. Aislar las botellas de la luz es la mejor salvaguardia de la composición sensorial del vino y previene casos de oxidación o sobremadurez. En muchos casos el ideal sería construir la cava a su medida y situarla bajo tierra, pero lo cierto es que no todos los coleccionistas tienen la oportunidad de hacerlo.

IV Las Vibraciones No es antojadizo que se indique un lugar especial para dejar reposar las botellas -siempre en forma horizontal para que el corcho no se seque- pues con esta medida se busca evitar vibraciones que pueden estropear la puesta en práctica de estos consejos. El ruido que se genere en las cercanías de la habitación como los movimientos vibratorios generan defectos y provocan lo que se conoce como enfermedad de la botella, que es propia de los trasiegos, con vinos apagados y austeros. Deben evitarse las repisas y contenedores de botellas fabricados en materiales con poca capacidad de resistencia como los metales sin aleación especial que, además, permiten la transmisión térmica.

V La Ventilación La buena ventilación también es un factor a considerar con objeto de evitar malos olores capaces de contaminar el vino. El orden y la constante revisión de las botellas harán, sin duda, una buena parte de la labor. Qué mejor recompensa para esas atenciones que disfrutarlo en la copa. Una y otra vez.

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies