EL VINO SOBRANTE, A CASA

La Denominación de Origen Rioja distribuirá en 500 restaurantes unas bolsas para que los clientes se lleven el vino que no hayan consumido en las comidas.

El endurecimiento de las campañas contra el Alcohol de la Dirección General de Tráfico desde diciembre de 2004 y la nueva perspectiva que se ha Abierto con el carnet por puntos han influído sobre el consumo del vino de gran calidad. Es algo que empiezan a apreciar los hosteleros y que ha encendido la alarma en los responsables del sector en La Rioja.

Por dicho motivo, las bodegas que pertenecen a la Denominación Calificada Rioja van a suscribir el mes que viene un acuerdo con la asociación hostelera Euro-Toques con el fin de patrocinar la distribución de una bolsas especiales, con un diseño particular, para que los clientes de los mejores restaurantes, unos 500, puedan llevarse a su casa el vino sobrante en las comidas

El descenso del consumo de vino fuera de los hogares ha sido evidente y se refleja en las cifras porque en menos de un año se ha pasado de los 714 millones de litros consumidos en bares y restaurantes a 658 millones y la perspectiva es peor porque la tendencia al descenso sigue siendo evidente.

Llevarse la comida o bebida sobrante a casa, incluso en los restaurantes más lujosos, es algo habitual en el extranjero desde hace muchos años, pero se sigue considerando como mal visto en España, casi rozando con la mala educación o la tacañería. A la mayoría de la gente le da vergüenza pedir al camarero que le envuelva lo sobrante y si alguien se atreve, seguro que escucha comentarios negativos incluso de personas con las que comparte la mesa. La idea de disponer de unas bolsas con un diseño adecuado y dedicadas exclusivamente a guardar el vino restante pretende romper esta imagen e implantar un nuevo hábito hasta en los locales más elegantes.

Experiencia piloto

El responsable de prensa del Consejo Javier Pascual ha declarado al diario Cinco Días que «se trata de una iniciativa que se inscribe en la búsqueda de fórmulas para fomentar el consumo responsable de vino». Y como preparación, las bodegas riojanas están desarrollando una experiencia piloto con catorce restaurantes de La Rioja con el fin de que los clientes dejen de pedir una botella por miedo a tener que dejarla a medias debido a que tienen que conducir. La costumbre de pedir sólo una copa de buen vino en los establecimientos hosteleros está creciendo por este motivo.

También se están distribuyendo bolsas para el vino sobrante en las catas ofrecidas por las bodegas a los visitantes -se calcula que medio millón cada año- que acuden en viajes y excursiones programadas desde distintas regiones de España.

Restaurantes de primera fila, como los guipuzcoanos Akelarre, Arzak, Berasategui, Zuberoa, Mugaritz… parece que han acogido de buen grado esta iniciativa y parecen dispuestos a colaborar con la campaña para que los clientes no dejen de pedir botellas enteras. El consumo de vino en los establecimientos hosteleros, que como hemos dicho supera los 658 millones de litros, resulta fundamental para las bodegas riojanas que son líderes destacadas. El vino de Rioja se vende el doble en los restaurantes que el Ribera del Duero, que le sigue en la lista de los más consumidos junto a una buena carta.

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