EL VINO TINTO REVULSIVO PARA EL CORAZÓN Y ESCUDO CONTRA EL CANCER.

corazon1Mucho se habla de las propiedades de los caldos, pero científicos de la USC no se conforman con la palabrería y han detectado el compuesto natural de la uva y el vino que beneficia, y mucho, al organismo humano. El resveratrol protege al adepto a la «copita», sobre todo, si es de vino gallego
SANTIAGO. Los que gustan de beber vino, en especial, de beber vino tinto están de suerte. Sí, porque su hábito, en un consumo moderado y continuado -dos o tres vasos al día-, ha encontrado un nuevo aval médico para su repercusión beneficiosa sobre el organismo. Nada menos que un equipo de investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad compostelana (USC) lleva trabajando varios años para concluir que un compuesto presente en el vino tino llamado resveratrol tiene cuantiosos efectos biológicos para el ser humano, entre otros, propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas.

Y tan relevantes son estas últimas que el grupo de científicos, timoneados por el «comandante»-catedrático Francisco Orallo Cambeiro, ha hallado sus estudios publicados en un capítulo del libro titulado «Resveratrol in Health and Disease» («Resveratrol en Salud y Enfermedad»), la primera publicación que se hace eco de este compuesto polifenólico presente en diversos vegetales y frutas, en particular en la piel de las uvas. El prestigioso centro especializado en el tratamiento del cáncer, la Clínica Anderson de Houston (estos días tristemente famosa por el ingreso allí de la cantante Rocío Jurado), no ha vacilado a la hora de dar salida a este libro, en el que han participado científicos ilustres de once países distintos, entre ellos los gallegos de la USC.

El resveratrol fue identificado por primera vez hace seis décadas en las raíces del heleboro Blanco y más tarde en el polvo seco de las raíces de la planta «Polygonum cuspidatum», según las explicaciones del catedrático Orallo, que recibió hace tres años el Premio Nacional de Farmacología por los avances desarrollados en este campo inédito en nuestro país. No así para la sabia medicina popular oriental, que tanto en China como en Japón lleva años explotando el resveratrol como remedio para tratar múltiples dolencias (desde la dermatitis, hasta la gonorrea, enfermedades inflamatorias, etcétera).

El siguiente paso se produjo en 1976, cuando se detectó este compuesto natural en las uvas para pasar, hacia el año 1992, a descubrirlo también en los vinos, tintos en especial. Se relacionó, de forma paulatina, con el hecho de que un consumo constante incidía relativamente en un disminución de anginas de pecho e infartos de miocardio. Además, los beneficios del resveratrol se observaban en el organismo humano de manera independiente al contenido en Alcohol del caldo.

Factores que inciden en el contenido De acuerdo con el experto profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, el contenido en resveratrol de los vinos depende de muchos factores. El primero, el proceso de fabricación, lo que explicaría el menor índice de este compuesto en los vinos blancos que en los tintos. «Al preparar el vino Blanco se prensa la uva para que salga el mosto y, antes de que tenga lugar la fermentación, se retira la piel de la uva. Sin embargo, en el caso del vino tino no se elimina la piel, de forma que comienza la fermentación y, debido a que el resveratrol es soluble en etanol (se genera durante la fermentación), éste extrae el compuesto de la piel de la uva», detalla Orallo.

El segundo de los indicadores que afecta la mayor o menor presencia del compuesto es la variedad de la uva, o hasta la zona geográfica de la que procede el vino, puesto que el resveratrol tiene una actividad antimicrobiana que genera la vid en una suerte de reacción inmunológica de defensa ante las infecciones por hongos. «En líneas generales, los vinos elaborados en zonas húmedas tienE más contenido en resveratrol que los de las zonas secas», aun tratándose de la misma variedad de uvas, según afirma Orallo. El profesor añade que la uva en solitario, sin someterla a un proceso fermentador, también tiene efectos positivos, puesto que «el resveratrol se absorbe perfectamente en el tubo digestivo después de la ingestión de un racimo de uvas y -con un consumo habitual- se va acumulando en distintos tejidos del organismo y permite alcanzar concentraciones terapéuticas».

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