LA BOTELLA

Cuando un vino se embotella contiene anhídrido carbónico y oxígeno disueltos en pequeñas cantidades. El aire estancado entre el tapón y la superficie es rápidamente absorbido por el vino dando lugar a una situación de asfixia en la que las bacterias ven limitada su capacidad de reproducción.

El vino no empeora a causa del vidrio, pero sí modifica su estructura. Serán los rasgos adquiridos a lo largo de su envejecimiento en botella los que marquen algunas de las pautas que determinarán su calidad.

Dentro de la botella, los taninos de la uva y de la madera se redondean disminuyendo los caracteres primarios, como son los propios de la fruta original, y hace que aumenten las notas que le dan al vino toques de frutos secos, especias y hierbas Silvestres.

También debemos destacar la influencia de los factores externos como son la luz, calor y el oxígeno en contacto con el vino, ya que según sea este contacto se producirá una evolución más lenta o más acelerada de este.

El tamaño de la botella también juega un papel importante en la evolución de su contenido. Aunque hoy en día la imagen del vino está muy vinculada a las botellas de 75 cl. El vino se encuentra más protegido en los grandes volúmenes.
Los envases de vidrio con mayor capacidad retrasan el proceso evolutivo del vino, desarrollando múltiples matices que en envases de menor capacidad se hubiesen perdido.

Actualmente en España se utilizan varios tipos de botellas diferentes en forma, tamaño y color. El modelo más extendido es el de la botella bordelesa, cilíndrica y alta. Otro tipo de botella es la borgoña, que es una de las botellas más antiguas que se conocen, es más ancha y corta que la bordelesa. Otro tipo que tenemos es la botella Rin, de forma alargada y estrecha, que se utiliza generalmente para los blancos y rosados. También destaca la botella cava , ya que como su propio nombre indica es muy empleada en el envase de vinos espumosos, es de hombros bajos y paredes muy gruesas que le permite soportar la presión del gas de estos vinos.
Y por último, nos encontramos también la botella jerezana  de cuello largo y delgado.

En cuanto al color de la botella, éste no es sólo una cuestión estética, sino que realmente la coloración de las botellas es fundamental para proteger el vino de la acción de la luz. El más utilizado es el color verde, por tradición, porque el humo que se generaba de los hornos de fabricación del vidrio, confería al cristal ese color. Se emplean los tonos verdes, azules o incluso negros. Los más oscuros se dedican a vinos que van a envejecer, mientras que los claros o transparentes se usan para vinos blancos jóvenes, en los que se quiere destacar el color del vino.

Dentro de los diferentes tipos de botellas encontramos el magnun con una capacidad que equivale a un litro y medio, es el envase más adecuado para guardar el vino, puesto que tiene la misma proporción de aire en la cámara que queda entre el corcho y el vino que la que habría en una botella estándar.

Recientemente se está imponiendo por motivos estéticos la botella cilíndrica de cuello más alto para los vinos de gran expresión.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies