EL CORCHO

CORCHO[1]Aunque parezca el elemento menos significativo del vino, el corcho tiene una importancia fundamental en la buena conservación de este. Puesto que nos puede proporcionar mucha información sobre el vino que protegía.

Para que el corcho pueda ser utilizado como tapón debe transcurrir al menos un periodo de veinte años para que la madera del árbol adquiera esa incorruptibilidad y flexibilidad que la caracteriza.

Aunque el corcho es modesto en su aspecto, cumple una función vital para la calidad del vino, ya que por sus características físicas es el único material que le permite alcanzar la madurez y perfección dentro de la botella, afirmándose incluso que el corcho lleva más de dos siglos siendo fundamental para desarrollar la ciencia, el negocio y la cultura vitivinícola tal y como la conocemos en la actualidad.

Estos no deben presentar poros en ninguna de sus superficies ni las vetas oscuras longitudinales, ya que dejan espacios que pueden causar focos de infección que afectan a la calidad y la vida del vino.

La longitud no es sinónimo de calidad, pero en España la medida estándar para vinos de reserva y gran reserva es de  49 mm, mientras que para los vinos jóvenes y de crianza suele ser de 44 mm.

El promedio de duración de los corchos es de 15 años aproximadamente, a partir de esta edad comienza a “envejecer”. Ya a los 10 años de uso va perdiendo progresivamente su elasticidad y su nivel de humedad natural.
Es importante aclarar  que el corcho, por sí mismo, no comunica sabor ni olor alguno al vino.
Se debe cambiar el corcho de la botella una vez pasados 15 años, ya que esta operación no altera las características del vino.

Cuando descorchemos una botella de vino, debemos fijarnos en el estado del tapón.  Lo primero que hay que tener en cuenta es si sale entero, ya que un buen tapón es aquel que mantiene su integridad, que no esté agrietado y, sobre todo que no esté manchado de vino en su longitud, sino únicamente en la cara que está en contacto con él. Lo que nos indicará que el vino ha estado almacenado en posición horizontal. De lo contrario, las garantías de que el tapón haya cumplido con su función de proteger el vino serán escasa.

Las botellas se deben colocar en posición horizontal y boca abajo, de manera que el vino quede en contacto con el tapón y lo mantenga a temperatura y humedad constantes.
Este contacto entre el vino y el corcho es fundamental para que éste no se seque, pues un corcho seco pierde su flexibilidad y acaba rompiendo el aislamiento del vino.

Se debe conservar el vino a una temperatura no superior a 18º C, porque cuanto mayor sea la temperatura, más se acelerarán los procesos de envejecimiento y más evaporaciones se producirán a través del tapón.

Esta calidad del corcho se puede apreciar después del descorche por la porosidad, por el color que presente y la zona donde se encuentre la pigmentación más acusada. Un buen corcho sólo aparecerá oscuro en su cara interior si la botella contiene un vino viejo, y púrpura en el caso de un vino joven.
Dentro de los corchos se puede establecer una clasificación de estos:

– Los naturales, La capacidad de comprensión y de adaptación al cuello de la botella, hace del tapón natural de una pieza el mejor sistema para la maduración y crianza del vino embotellado; es decir, para que el vino adquiera su bouquet o conjunto de aromas agradables que le hacen tan apreciado entre los amantes de la cultura vitivinícola.

El tapón natural se fabrica a partir de la perforación de una sola pieza de corcho, en forma cónica o cilíndrica.

En función del uso que se le de (tipo de botella), puede ser de diferentes longitudes y diámetros.

– Otros son los aglomerados, que son fabricados a partir de pequeños fragmentos de corcho, unidos por poliuretano. Son los que suelen emplearse en vinos espumosos.

– Los tapones naturales colmatados son aquellos cuyos poros han sido sellados mediante el polvo resultante de la producción del propio tapón, unido mediante colas naturales a base de caucho natural, agua o resina. Este tratamiento mejora el aspecto visual y las características mecánicas del tapón. Además del sistema de clasificación del tapón natural, según el tipo de colmatado se establecen tres calidades distintas: A, B y C.

– Los técnicos aglomerados o corcho Altec, son corchos aglomerados de última generación, con un aglomerado más compactado.

– El tapón técnico está compuesto por un cuerpo central de corcho aglomerado al que se le ha pegado un disco de corcho natural en uno o dos de sus extremos (en todo caso, siempre en el que está en contacto con el vino). En función de los discos que tenga puede denominarse “uno más uno” (un disco natural en cada extremo), “dos más dos” (dos discos) o “dos más cero” (dos discos en el extremo que permanece en contacto con el vino y ninguno en el otro). Se trata de tapones con un comportamiento químico muy estable y muy resistentes mecánicamente a las operaciones de envasado del vino.

– Y por último, sintéticos que son los elaborados con materiales sintéticos.

Actualmente, se está apostando también por los tapones sintéticos que se obtienen de una mezcla de gomas derivadas del petróleo, aunque también existen otras que mezclan el plástico con granulado de corcho.
Así como también, debemos destacar los tapones de rosca puesto que a pesar de que socialmente no esté todavía muy aceptado, hay que destacar que parece ser el único  del que se sabe con seguridad que mantiene los vinos frescos y prácticamente nunca se producen pérdidas ni llegan a estropearse.

Pero esto no acaba aquí puesto que no dejan de llegar alternativas. Pues aunque de forma experimental, ya tenemos noticias de un tapón de vidrio. Este se compone de una membrana de plástico y se completa con una envoltura de aluminio. El único problema es que exige botellas específicas para que pueda acoplarse. Por otro lado, también se está empezando a hablar de chapas de diseño.

Para embotellar vinos de larga duración, como reservas o gran reserva, se emplean corchos naturales, mientras que los 1 + 1, aglomerados o sintéticos, se suelen dedicar a vinos que vayan a pasar menos tiempo almacenado, joven o crianzas.

El corcho es el mejor compañero del vino ya que es:
· Hermético: por un lado, impide la fuga de los gases producidos dentro de la botella por la interacción de los diferentes componentes del vino.; por otro lado, impide la entrada de otros elementos externos que pudieran perjudicarlo.
· Adaptable: durante un período de tiempo muy amplio, el corcho es capaz de adaptarse a las condiciones del vidrio -dilación, contracción, irregularidades- por lo que evita las pérdidas de líquido que se pueden producir con otros materiales.

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